A pesar de que el plástico es fácilmente reciclable, millones de toneladas de residuos plásticos todavía terminan cada año donde no debieran, poniendo en peligro al medio ambiente. Afortunadamente, existen formas de solucionar este problema. Por ejemplo, en forma de eco-ladrillos. Se trata de botellas de plástico llenas con trozos más pequeños de desechos plásticos. Los residuos para el relleno deben estar limpios y secos para evitar que con el tiempo se descompongan y terminen afectando su solidez. El relleno debe tener una densidad mínima de 0.33 g/cm3 y máxima de 0.77 g/cm3. El interior de cada botella es posible rellenar con material equivalente a 50 bolsas de plástico. Una botella así es muy compacta y puede durar varias décadas o incluso siglos.