A veces, contadas veces, los sueños de científicos e ingenieros de materiales se hacen realidad. Durante mucho tiempo, los materiales poliméricos fueron considerados genuinamente aislantes, tanto desde el punto de vista eléctrico como térmico. Buena parte de nuestra tecnología eléctrica actual se basa en estas cualidades, que se unen a su ligereza, flexibilidad y elasticidad. Las vainas del cableado de nuestras casas, las cajas de conexiones, las bases de enchufes, clavijas y demás elementos eléctricos se han aprovechado de ellas. Para estas aplicaciones, la naturaleza térmicamente aislante de los materiales poliméricos no es un inconveniente, pues, si están bien diseñadas, las temperaturas alcanzadas nunca son tan elevadas que requieran una eficiente evacuación de calor.

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