Autor: fternero Página 1 de 3

Un polímero que reduce los niveles de CO2 y al mismo tiempo se autorrepara

Mediante la fotosíntesis, las plantas son capaces de fijar el CO2 atmosférico y acumular cierta cantidad de carbono sólido para tareas de autorreparación. De un modo parecido, un material diseñado por ingenieros químicos del MIT (Massachusetts Institute of Technology) reacciona con el CO2 atmosférico, crece al tiempo que se fortalece e incluso es capaz de repararse a sí mismo. Tan sorprendente capacidad tendría entre sus posibles aplicaciones el de servir como recubrimientos auto reparativos, para materiales de construcción y telas de propiedades avanzadas.

La investigación ha sido dirigida por el Dr. Michael Strano, investigador del Seon-Yeong Kwak, y otros ocho investigadores del MIT y de la Universidad de California. Dicha investigación ha sido publicada en la prestigiosa revista Advanced Materials.

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Cuestión de Tiempo

Algunos de los vicios de nuestra lengua los idea, sin duda, el diablo. En nuestra vida cotidiana llamamos «cristal» al vidrio de las ventanas. En la lista de cosas erróneas no sé si esta se llevaría la palma. Y es que, en el contexto científico, el concepto de «cristal» es absolutamente opuesto a «vidrio». La palabra cristal proviene del término latino crystallus, y este del griego krýstallos. Un cristal es una disposición ordenada de átomos, que se repite, esto es, periódica, en las tres direcciones del espacio. Esto es en realidad un cristal ideal, porque en este mundo no hay nada ideal y, por tanto, los cristales reales contienen ciertos defectillos. Pese a ellos, los cristales reales siguen respondiendo a esa definición anterior. Un granito de sal es un cristal. Si uno lo mira detenidamente podrá comprobar que tiene caras planas, con insinuadas formas cúbicas.

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Sueños Materiales

A veces, contadas veces, los sueños de científicos e ingenieros de materiales se hacen realidad. Durante mucho tiempo, los materiales poliméricos fueron considerados genuinamente aislantes, tanto desde el punto de vista eléctrico como térmico. Buena parte de nuestra tecnología eléctrica actual se basa en estas cualidades, que se unen a su ligereza, flexibilidad y elasticidad. Las vainas del cableado de nuestras casas, las cajas de conexiones, las bases de enchufes, clavijas y demás elementos eléctricos se han aprovechado de ellas. Para estas aplicaciones, la naturaleza térmicamente aislante de los materiales poliméricos no es un inconveniente, pues, si están bien diseñadas, las temperaturas alcanzadas nunca son tan elevadas que requieran una eficiente evacuación de calor.

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